Con mi catarro, habré despistado en gran medida a la vigilancia de actividades de grupo, a la Monitorign Group Activities, de Microsoft. Huelga decir que generalmente intento facilitar la tarea a sus sensores fisiológicos o ambientales. Yo soy la primera interesada en que me conozcan bien, para que actúen en consecuencia. Pero esta semana, la frecuencia cardíaca, la respuesta de mi piel, las señales del cerebro, la tasa de respiración, la temperatura corporal, las expresiones faciales -sobretodo en los estornudos semi volcánicos- o la presión arterial, incluso mis visitas y costumbres virtuales se han visto un poco alterados. Y me preocupa pensar a qué conclusiones habrán llegado. Pero bueno, tampoco me hago un problema, son buena gente. Un encanto, sin duda. Dicen que sus sistemas detectan cuando los usuarios están en problemas, y les ofrecen ayuda. Sigo esperando...
A la caza del interior del ser humano (La Vanguardia)
MAITE GUTIÉRREZ - Barcelona - 20/01/2008
De aplicarse la propuesta de Microsoft, culminaría la primera fase del proceso de invasión del interior del ser humano. Las sensaciones y estados de ánimo se traducen en acciones y reacciones que el Monitoring Group Activities está dispuesto a revelar en aras de optimizar la productividad laboral. Otras herramientas llevan ya tiempo destapando pensamientos para crear "perfiles de usuario". Son algo tan cotidiano como los buscadores de Internet y los proveedores de servicios, como el correo electrónico, que guardan información personal del internauta. En el caso de los motores de búsqueda, argumentan que para mejorar sus prestaciones necesitan enormes listas de preferencias, hábitos y actividades relacionadas con sus clientes. La próxima generación de Internet que superará a la llamada Web 2.0 - basada en las redes sociales- se sustenta precisamente en eso: la utilización de datos personales. Así, se creará una red que responderá a los deseos del usuario y que anticipará sus necesidades.
Por una parte, el internauta obtiene más comodidad en el uso de la web, pero por otra surge el peligro de que se comercialice con esos "perfiles de usuario" con el fin de enviar publicidad o controlar la esfera privada del ciudadano - todos los pasos que se dan en Internet quedan registrados-. Un informe de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) alerta sobre la "falta de información al usuario" de algunos de estos servicios. Los proveedores casi nunca avisan de que escanean el contenido de los correos electrónicos, aunque sea con "el único objetivo de controlar el spam y las actividades delictivas", se justifican. "Esta información que se recoge a través de Internet se usa para fines determinados, algunos legítimos a primera vista - la seguridad-, pero nada ni nadie confirma que se respete la intimidad de manera fiel", explica el director de la AEPD, Artemi Rallo. El ejemplo está en que la ley establece restricciones en el acceso a los contenidos del correo electrónico de los usuarios, pero varios proveedores dieron información sobre disidentes a las autoridades chinas hace ya unos meses. Como si Correos o una empresa de mensajería abriese cartas y las leyera al Gobierno.
Las redes sociales también piden y guardan gran cantidad de información de sus asiduos - recientemente hubo polémica por esta práctica en Facebook-.La recolección de interioridades del usuario está haciendo que la vida privada lo sea cada vez menos. Además de saber nombre, teléfono y dirección de miles de personas, alguien conoce sus gustos y preferencias, sus pensamientos más íntimos.